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28 enero, 2013

Cómo articular una estrategia 2.0 en tu gimnasio



Con la situación económica actual muchos gimnasios han visto en las redes sociales una vía sencilla y asequible para publicitar su centro deportivo, y se han lanzado al mundo 2.0 en sus ratos libres, desde el ordenador más cercano y sin un camino claro. Muchos gerentes no están seguros de sus resultados pero piensan: “como no tiene coste, ¿por qué no hacerlo?”

Desde nuestro punto de vista, el anterior no es el mejor camino para introducir nuestro gimnasio en las redes sociales. El 2.0 nos abre un mundo de posibilidades de comunicación, pero su funcionamiento no es el mismo que el de la publicidad tradicional. Para introducirnos en él debemos comprender su funcionamiento y tener una estrategia. Hay que entender que las redes no son un fin en sí mismas sino un canal para comunicar e concepto y los valores por los que queremos que se conozca nuestro gimnasio. Y hay que tener presente que éste es un canal de doble sentido que permite emitir y recibir información. De ahí su potencia y también sus dificultades de gestión.

Entonces, la pregunta sería, ¿cómo articular una estrategia 2.0 que ayude a mejorar mi negocio?
En primer lugar, debe ser una estrategia global que parta del márketing y de la comunicación. De esta manera, no estaremos meramente participando en las “Redes Sociales” (RS) sino que estaremos haciendo “Social Media Marketing” (SMM).

No nos debemos olvidar de definir unos objetivos de nuestro SMM: dar a conocer la marca, aumentar la notoriedad, mejorar la reputación corporativa, fidelizar, o directamente captar, socios… Debemos articular la comunicación en base a nuestro concepto de gimnasio y sus valores, remarcando nuestra filosofía y nuestros elementos diferenciales, que se pueden reflejar en nuestras actividades de última tendencia, nuestro equipamiento específico, nuestro personal especializado, etc. Si queremos que se hable de nosotros en las redes, no podemos pasar por un gimnasio más. Otra cuestión importante es qué infraestructura tecnológica necesitamos. Debemos definir las redes en las que estar, teniendo en cuenta su volumen y perfil de usuarios. Aunque bien es cierto que esta cuestión está en constante evolución. Tuenti es popular entre los jóvenes mientras LinkedIn lo es entre profesionales y directivos, habiendo desplazado en gran medida a otras como Xing. A mi juicio, la amplitud de Facebook la hace muy interesante para gimnasios, pero hay que tener un ojo puesto en Google+, que se integra con mucha funcionalidad en el buscador. También en algunos casos se pueden tener en cuenta redes verticales o específicas para deportistas. Twitter corresponde, en mi opinión, a otra categoría ya que no se trata estrictamente de una red social sino de una potente herramienta de comunicación basada en el microblogging.

Pero volviendo a las bases de nuestra estrategia, si pensamos de manera global no debemos limitarnos a las redes sociales sino a integrar el trabajo con otros elementos para mejorar los resultados comerciales, como pueden ser la web corporativa, la base de datos y el software de gestión.

La web corporativa debe ser social, tipo blog, que permita crear fácilmente contenido y que invite a la participación; y, por supuesto, que permita compartir los contenidos en las principales redes. Los buscadores como Google premian esta práctica mejorando el posicionamiento SEO o posicionamiento gratuito, lo que aumenta las visitas a nuestro portal.

Pero una vez mejorado el posicionamiento y el tráfico de nuestra web, ¿por qué quedarnos ahí? Con la tecnología adecuada podemos convertir esas visitas en clientes potenciales, incluso en socios, ofreciendo promociones y conectando la web con la base de datos de nuestro software de gestión. De esta manera conseguiremos un sistema completo de relación con los clientes. Incluso podemos ir más allá ofreciendo servicios como inscripciones o reservas a través de la web. Así ésta sería un punto de conexión con una comunidad de personas interesadas en deporte y una puerta de entrada al club. Para conseguir este efecto multiplicador los contenidos son una pieza clave y no basta con hacer publicidad. Prácticas como colgar una imagen promocional y etiquetar a un sinfín de personas no explotan el verdadero potencial de las redes pudiendo llegar a ser incluso molestas y contraproducentes. Hay que ser creativos y generosos, establecer relaciones y crear conversación. Podemos incluir consejos de nutrición, ejercicios complementarios, trucos de belleza, realizar concursos y promociones. Pero, sobre todo, estar abiertos a todo tipo de opiniones y comentarios.

FUENTE: Enrique de Hoyos. Licenciado en CC. De la Actividad Física y el Deporte.
Máster en Administración de Empresas.
Máster en Gestión Comercial y Marketing.
CEO TD SISTEMAS







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